James Yorkston

James Yorkston & The Second Hand Orchestra: «The wide wide river»

En su primer trabajo en conjunto, el escocés y la banda sueca brindan un disco contemplativo, de belleza otoñal y con el sello de clásicos del folk británico de los 60.


James Yorkston sabe lo que es el trabajo colectivo. Antes de lanzarse en solitario, hace casi dos décadas, el escocés fue integrante de Fence Collective, un dream team de músicos de ese país, que le hizo ganar fama y respetabilidad. A más de veinte años de esa experiencia y de un incesante y valioso trabajo que va desde discos personales a trabajos colaborativos donde colisiona los sonidos orientales y occidentales en el proyecto «Yorkston/Thorne/Khan» (y también un libro autobiográfico y otro de ficción), el escocés viajó a Estocolmo para hacer música con un viejo amigo: Karl Jonas Winqvist, y su banda The Second Hand Orchestra.

En estas ocho canciones lo que prima es la espontaneidad. Yorkston y los suecos llegaron al estudio sin ideas preconcebidas, buscando que la efervescencia creativa se diera a través de los ensayos. Y lo lograron. «The Wide, Wide River» es un álbum fresco, íntimo, continuador del sello reflexivo de la última obra solista de Yorkston –»The Route to the Harmonium» (2019)- y que sobrevuela el rico folk británico de clásicos de los 60 como The Incredible String Band, Fairport Convention o Donovan, pero que también enlaza con grupos contemporáneos como Belle and Sebastian.

Hay una sensación de agradable relajo versus tonos contemplativos en cada una de sus canciones que abordan temas como, por ejemplo, la amistad o volverse viejos, aliñadas por guitarras celestiales, instrumentos de viento espectrales y cuerdas elegantes. Es una obra ideal para escucharla en tardes otoñales y que permanentemente remiten a otros músicos. La iniciática «Elle Mary leather» recuerda a la emotividad grandilocuente de The Divine Comedy, «We test the beams» tiene la melancolía contenida de «Suzanne» de Leonard Cohen, «A droplet forms» se mira en el espejo de la calidez sin pulir de Donovan y «There is no upside» contiene la esencia acústica de Belle and Sebastian. Para ser el primer trabajo en conjunto entre el escocés y los suecos, «The Wide, Wide River» exhibe musculatura artística y un efecto dulcemente tranquilizante, casi balsámico de sus canciones. Es pronto para sacar conclusiones, pero no sería descabellado creer que tras esta alquimia colaborativa pueden aparecer nuevos álbumes en conjunto. Hay magia y calidad de sobra.


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