por Rodrigo Morales
Iván Teillier nació en Angol, el 11 de agosto de 1940. Su hermano Jorge lo recordaría más tarde como “un niño rubio, gordo, travieso, que a veces alarmaba a medio mundo, porque le gustaba la calle tanto como la casa”.
Se radicó en Santiago en la década de los 60, estudio contabilidad como su padre y en 1965 publicó su primer libro de poemas “Una rama verde”. En los 70 se casó con la poetisa Nancy Chambers, cuya relación nunca fue muy estable. Iván, al igual que su hermano, era un cliente frecuente del bar “La Unión Chica”, donde compartía con otras figuras de la literatura chilena.
En 1988 se fue a vivir a Suecia en busca de mejorar sus posibilidades económicas, pero esta aventura no duró mucho y a los pocos meses ya estaba de vuelta en Chile, en donde retomó su rutina de trabajo -también de escritura y bebida-, pero algo había cambiado en él, algo que quebró su salud mental.
Protagonizó actos que preocupaban a amigos y familiares y terminó pasando una temporada en una clínica psiquiátrica, pero su salud no mejoró y finalmente su hermano Jorge le consiguió una cama en el Hogar de Cristo, donde murió el 28 de diciembre de 1992. Fue enterrado en el cementerio General de Santiago. Jorge lo recordaría así: “No creo que me corresponda decirlo, pero cuando llegue el tiempo será reconocido como un gran narrador”.
Ha sido reeditado por Lecturas Ediciones, que en su página recoge una descripción de su estilo aparecida en el diario Austral de Temuco: «… es responsable de una obra que se sostiene por sí sola. Con sentido del humor, honestidad y un deleitable manejo de la cultura popular (incluyendo un amor confeso por el cine), el escritor funda una topografía propia marcada por las tensiones entre mundo rural y la gran ciudad, creando espacios imaginarios bautizados como Quelén y Puerto Madera. Sus universos narrativos son acaso producto de sus intensas experiencias vivenciales (el notable cuento “El piano sin teclado” se centra en su frustración al descubrir errores en la edición de “El piano silvestre”), pero estilísticamente están fuertemente marcados por las lecturas que lo apasionaron.
Su obra, rescatada gracias al trabajo del editor Felipe Gan, está disponible en Buscalibre.cl