Conocí a Andrés Pérez en mayo de 2001. La madre de mi hijo -recién embarazada x esa época- trabajaba en la prensa de una obra liderada por Pérez que se presentaba en las Bodegas de Matucana, actual Matucana 100, recinto que había promovido y gestionado el propio actor. Dos o tres noches a la semana entre mayo y junio iba a buscar a Lucía y mientras ella trabajaba, me quedaba en una pieza reconvertida en oficina conversando con Andrés Pérez.
Nunca me llamó la atención el teatro ni en esos años ni ahora. Pérez, contagiado de VIH, llevaba su enfermedad en silencio, pero cada día se iba deteriorando un poco más. Me cayó bien de inmediato porque era inconformista, amaba el arte popular y despreciaba la cultura concertacionista. En pocos días, lo fui conociendo. Me contaba de sus dificultades económicas, su amor por el teatro y sus compañeros de profesión y jamás se ufanó del éxito de La Negra Ester, su obra más reconocida. Pero lo que más me impresionaba de Andrés Pérez era que tenía un aura especial, una sensación de sentirme en paz cuando conversaba con él. Era una especie de sabio que transmitía una placidez absoluta. Es una característica que he sentido en muy pocas personas, como si no fuera de este mundo. Y se lo comentaba a Lucía.
Cuando la obra terminó sus funciones no lo vi más y me hubiese gustado compartir más con él porque sabía que le quedaba poco. Pérez murió el 3 de enero de 2002, dos días antes del nacimiento de Martín, quien estuvo con su mamá en su linda despedida un día después en el teatro Providencia, actual teatro Nescafé. Me gustó quedarme con esa sensación que, aunque nunca se vieron las caras, Martín recibió esa energía potente y luminosa de Andrés Pérez en esas frías noches en Matucana y en su celebrado funeral. Sentí y aún siento que le hizo bien a su vida estar cerca de esa persona de otro mundo que, por esas cosas extrañas, nació en Chile y que, como siempre sucede en este fundo, no fue comprendido ni protegido como se merecía. Felices 70, Andrés Pérez, en el rincón del universo que te encuentres!
También puede interesarte
-
Hervi: “El mejor humor gráfico florece donde hay conflictos”
-
Hernán Rojas: “El contacto con la música tiene un claro impacto en el aprendizaje”
-
Diego Armando Maradona, el amado monstruo
-
La mítica creación de la casa más famosa de Estados Unidos
-
La vivienda social como obra de arte: el icónico proyecto que Le Corbusier levantó en Marsella